Comer no acaba con la ansiedad, la pena o la soledad: qué es el hambre emocional

Comer no acaba con la ansiedad, la pena o la soledad: qué es el hambre emocional

La comida no es la solución a nuestras penas. Puede endulzar un momento amargo, sin duda. Pero un atracón de pan, galletas, helado o patatas fritas no va a acabar con la ansiedad que nos provoca una situación estresante, la pena por una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, la soledad de una casa vacía o la distancia de familiares y amigos. Esa forma de comer sin hambre, generalmente de manera rápida, casi compulsiva, conocida como “hambre emocional”, solo busca apaciguar un desasosiego que tiene raíces más profundas en nuestra psiquis.

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